Rutina capilar
Ordena tu lavado, hidratación y tratamientos según tu tipo de cabello. Esta rutina funciona para cabello seco, graso, mixto, rizado, lacio o teñido.
Limpieza según tu cuero cabelludo
Elige un shampoo según tu tipo de cuero cabelludo, no según tu largo o textura. Si tienes cuero cabelludo graso, usa un shampoo suave de uso frecuente. Si es seco o sensible, opta por uno sin sulfatos. Aplica solo en la raíz y masajea con las yemas de los dedos durante al menos 60 segundos. No laves con agua muy caliente.
Frecuencia: cada 2-3 días para cabello normal, día por medio para cabello graso, 2 veces por semana para cabello seco o rizado.
Hidratación y nutrición
Aplica acondicionador o mascarilla de medios a puntas, nunca en la raíz. El tiempo de acción depende de tu porosidad: si tu cabello es de baja porosidad, necesitas calor o más tiempo para que penetre; si es de alta porosidad, actúa rápido pero retenlo con un sellador. Para cabello rizado o muy seco, usa una mascarilla profunda 1-2 veces por semana.
Tip: si no conoces tu porosidad, haz el test antes de elegir tus productos.
Tratamientos semanales
Una vez por semana, incorpora un tratamiento específico según tu necesidad: mascarilla de proteína si tu cabello está debilitado o sobreprocesado, aceite nutritivo si está seco o con frizz, o un tratamiento de queratina si necesitas restaurar la estructura capilar. Alterna entre hidratación y proteína para mantener el equilibrio.
Protección térmica y peinado
Antes de usar calor (secador, plancha, rizador), aplica un protector térmico en todo el cabello. Usa la temperatura más baja que logre el resultado que buscas. Para peinados sin calor, prueba trenzas húmedas para ondas naturales o rodillos de espuma para volumen. Siempre duerme con una funda de satén o usa un gorro de seda para reducir el frizz y la rotura.