Rutina de coloración
Todo el proceso de coloración explicado paso a paso: desde el diagnóstico de tu tono ideal hasta los cuidados después del tinte. Para hacer en casa o entender lo que hace tu profesional.
Diagnóstico de colorimetría
Antes de teñir, identifica tu perfil colorimétrico: tu tono de piel, el color natural de tu cabello y la intensidad que buscas. Esto te ayuda a elegir el tinte que realmente te favorece y evitar resultados anaranjados o cobrizos no deseados. Si tienes dudas, haz el diagnóstico de colorimetría antes de comprar tu tinte.
Elección del oxidante
El oxidante (agua oxigenada) determina cuánto aclara el tinte y cómo se fija el color. Volumen 10 (3%) para cubrir canas o tono sobre tono. Volumen 20 (6%) para aclarar 1-2 tonos o coloración normal. Volumen 30 (9%) para aclarar 2-3 tonos. Volumen 40 (12%) para decoloración profunda. Mezcla siempre en proporción 1:1 con el tinte.
Tip: si tu cuero cabelludo es sensible, usa el volumen mínimo que logre el resultado que buscas.
Aplicación del tinte
Aplica el tinte sobre cabello seco y sin lavar (la grasa natural protege el cuero cabelludo). Divide el cabello en 4 secciones y aplica desde la raíz hasta las puntas. Respeta el tiempo de acción indicado por la marca, pero revisa el color después de 25 minutos. Si usas más de un tono, aplica primero en medios y puntas y deja la raíz para los últimos 15 minutos.
Cuidados post-coloración
Después del tinte, lava con shampoo específico para cabello teñido (sin sulfatos agresivos) y aplica una mascarilla reparadora. Evita lavar el cabello las primeras 48 horas para que el color se fije bien. Usa agua tibia o fría, nunca caliente. Protege tu cabello del sol con productos con filtro UV y espacia los lavados para que el color dure más tiempo.
Frecuencia de retoque: cada 3-4 semanas para la raíz, cada 6-8 semanas para un retono completo.